Trío de ases para esta apuesta del prestigioso Alligator Records. Joe Louis Walker en guitarras, Giles Robson a la harmónica y el teclista Bruce Katz. Con un puñado de versiones adaptadas de forma magistral donde la exhibición de cada instrumentista es realmente excitante; sobresale el trabajo a la harmónica de un magnífico Giles Robson que emula como nadie al primero de los Sonny Boy Williamson y el espléndido trabajo vocal de Walker que no se le resiste ningún registro. Y es que el Walker que nos tiene acostumbrado a trabajos suntuosos de blues soul que le han convertido en uno de los bluesman más cotizado se pone aquí el traje de faena y se curra blues más sucio y elemental sin exhibiciones a las seis cuerdas pero sin dejar la emoción a un lado. Sonido para delirio de cualquier Juke Joint que se precie, grabado como si lo escucharas en tu garito favorito. Un disco delicioso que arrasará en los Blues Adwards. Os dejo la lista y los autores originales.
domingo, 28 de octubre de 2018
miércoles, 4 de julio de 2018
NOVEDADES BLUES, EDICIÓN ESPECIAL VERANO
Con el el verano llega el ocio para algunos afortunados y todo mejora si le pones una buena banda sonora. Yo lo tengo claro, el verano es tiempo para el blues, y si te lo puedes permitir en directo, pues mucho mejor. A lo largo de nuestra geografía se despliegan una buena cantidad de festivales y conciertos del género en lo que podemos degustar con mayor intensidad a la "madre de todas las músicas" con artistas internacionales o nacionales de un nivel sobresaliente.
Aquí os dejo con un buen puñado de novedades editadas en los últimos meses de todos los colores para suplir la falta de entradas del blog que por motivos ajenos he tenido bastante dejado.
Sugar Brown: It's A Blues World (Calling All Blues!). Discazo, discazo y discazo. El bluesman de Toronto nos deja un disco para este año que es de lo mejor que he escuchado. Crudo y directo, muy en la línea de aquellas grabaciones de los 60 de Junior Wells o Buddy Guy. Oscuro planteamiento de guitarras sudorosas que nos lleva a lo más primitivo que grabó Howlin Wolf en un sótano de Sun Records. Una joya del blues contemporáneo.
Victor Wainwright And The Train. Aquí tenemos a este exitoso productor y músico guardando lo mejor para él. Un fantástico disco donde demuestra un gusto exquisito por la música de raíces y dando lecciones de como sacarle partido a un voz que si ser muy espectacular emociona en cada nota. Su solvencia como teclista es incuestionable, espectacular en ese solo de "That's Love To Me". Un disco que es grande no ya dentro del estilo, va a ser uno de los disco del año seguro.
Fantastic Negrito: Please Don't Be Dead. Para los que se resistan a este vanguardista, moderno y arriesgado artista, decidle que pierden el tiempo. Este tipo es un auténtico fenómeno. No quiero amargarle el día a nadie pero ahora que no tenemos gente que se pase por el aro a lo que las discográficas imponen como moda, sin herederos de Prince o Bowie y con exceso de imitadores revival de años dorados de Motown, Stax o Chess, aquí está este mezcla entre Tom Waits, Robert Jonhson y el nombrado Prince. Este disco en la línea de los anteriores, sin fisuras, entretenido y sorprendente a partes iguales. No aptos para talibanes del género.
Budy Guy: Blues Is Alive and Well. El viejo Buddy asegura su vejez sin miramientos y mientras sus admiradores soñamos con un disco como aquel "Sweet Tea" (obra maestra del presente siglo), aquí nos deja otro vestigio de su gloria, de su reinado por estos tiempos de poco apego a buscar emocionarse con el arte. Un disco donde asegura porque el pueda más que nadie y ahora sin BB, es el puto amo de esto. Por supuesto pone a sus pies a los blanquitos de turno (Jagger, Richards, Beck...), es hora de devolver favores.
Charley Crockett: Lonesome As A Shadow. Otro tipo que me pone los pelos de punta, de esos que nacen viejos, con un conocimiento absoluto del género musical afroamericano como si lo hubiesen parido. Este disco es su más fusionado, su más americana, con ese toque zideco y de cantina a las afueras de New Orleans que hace que pierda la cabeza con cada tema. Oye no será blues de Chess pero este tipo lleva a Robert Johnson grabado en el corazón como el que más. Recupera toda su discografía, vale la pena.
Luke Winslow-King: Blue Mesa. No vale lo que te diga, tengo debilidad absoluta por Mr Winslow. Me parece uno de los artistas más grandes de los últimos cinco años. Su anterior disco es mis disco de ese año, verlo en directo me llevó al cielo. Aquí sigue con esas canciones que tú y yo hemos disfrutado siempre pero cantadas con esa voz melosa y sincera que le dan autenticidad a todo lo que hace. Sigue con esas guitarra de ensueño al lado que es la que toca la mano del genial Roberto Luti. Esto es infinito de bueno.
Jim Riley's Blues Foundation: A Very British Blues Explosion. Lo tenían fácil, solo había que hacerlo, joder. Ese homenaje a las primeras y salvajes incursiones de los british blues de los 60, esto que volvieron a rescatar en los años del pub rock o revival garagero de los 80, era una apuesta segura. Un disco muy ameno que nos descubre a una banda más que solvente de la que esperamos segundas y buenas partes.
Kid Carlos Band: Cannonball. Los que vimos a aquel chaval tocar la guitarra aquella noche en el festival de blues de Antequera de no recuerdo qué año, decíamos como algo automatizado que este niño llegaría lejos. Por una vez no nos equivocamos. Este homenaje al gran Freddie (o Freddy, según otros) King no deja lugar a dudas de que estamos ante uno de los mejores disco editados en Europa del género. Con una banda de alucine; todos los que vivimos por estos lares sabemos de lo que hablamos, artistas que hemos visto una y otra vez en docenas de escenarios y de los que comentamos "si hubiesen nacido en Chicago..." Apadrinado por el mismísimo Mike Vernon (canta en el disco en dos emocionados temas) estamos ante la realidad absoluta de un prodigio, reencarnación de los guitar héroes británicos de los 60.
Alex Haynes & The Fever: Howl. Sorpresón. Guitarrista y vocalista británico con una propuesta muy en la línea de lo que hemos comentado en anteriores discos, muy british blues 60. Con negro concepto del género como demuestra el tema que da título al disco pero con ganas de agradar como en el bonito southern soul "Shake It Up" o rockeras muestras de talento como el prodigioso "Bad Honey". Mi descubrimiento del año es este tipo al que no dejaré de seguir hasta el fin de mis días.
Darren Watson: Too Many Millionaires. Desde que en abril recibí este disco no he dejado de volver a él. Muy hermano de la propuesta para este año de Ian Siegal, ahí tenemos al señor Watson, natural de Nueva Zelanda, con un disco que deja claro de que lado está, del de dar guerra. Militando en la música hecha para combatir al mismo tiempo que dar calidad, y sus influencias claras desde el principio Waters, Howlin', Johnson, pero también gente como Hiatt o Cooder. Como lo coja Jimbo Mathus firma su obra maestra seguro, aunque esta casi lo es ya.
Matthew Armitage: New Tide. De esos discos bonitos que Bernardo nos deja en su Tocadisco Dual todas las semana. Este australiano ha dado con un disco con predominio acústico, con arreglos simples de muy buen gusto y guitarras de palos muy a la Billy The Kid de Dylan. No me equivoco cuando habla de blues, porque en temas como "Gotta Move" lo hay, por estructura y emoción. Otra de las sorpresas del año. No miento, escucha su bandcamp.
Tom Mc Guinness: Second Glance . Sumando éxitos en su carrera en solitario este ex- Manfred Mann con pinta de profesor de universidad tiene para este año el disco más redondo del género. Redondo por la calidad compositiva e interpretativa. Decirte que puede estar en la línea de genialidad que un Nick Lowe no es muy descabellado, no es broma. Lineas pop exquisitas en su blues, muy Tom Petty también lo veo. Es que es muy bueno, no sé como no se petan las redes con este discarral.
Beiztegui y Los Culpables: Badland's Blues. Segunda banda que propongo entre las producciones hispanas del año. Un disco que tiene su carta de presentación en un músico granadino que tras anteriores experiencias en otros grupos y en solitario ha dado con una banda justa a su medida. Y es que estamos frente a un bluesman extraordinario, dotado con una voz impresionante y con unos directos acojonantes. Así es como presenta el disco, grabado en dos sesiones en directo, con temas propios y versiones. Incorpora a un harmonicista estupendo, Cristobal Oteros "Pobas", que da el punto definitivo a esta banda para destacarla como de lo mejorcito de nuestra geografía.
Netto Rockefeller: The Latin Mojo American Style. De Brasil nos llegan excelentes músicos de blues. Netto es uno de los más importantes del continente sudamericano. Dotado de un especial talento para recuperar con su fender los sonidos de los años 50, del rythm blues más elegante y que en este disco se atreve a introducir claras influencias de otras vertientes con claro acento latino. Excelente sonido y elenco de músicos que le acompañan. Ideal para noches tropicales.
Bob Corritore & Friends: Don't Let The Devil Ride. No me puedo ir sin hablar de este disco. Todo lo que que hace Corritore pasa por aquí. Lo hace cada vez que quiere porque puede. Este disco es una maravilla y se parapeta con lo mejor del blues contemporáneo como Oscar Wilson, Sugaray Rayford o Tail Dragger. Recuperación de temas clásicos puesto al día y con la autenticidad que desborda en cada grabación del risueño harmonicista.
domingo, 27 de mayo de 2018
DISCO DE LA SEMANA: LURRIE BELL & THE BELL DYNASTY, TRIBUTE TO CAREY BELL (2018)
Decía Carey Bell que sus hijos eran superdotados para la música, "cualquiera de ellos toca la armónica mejor que yo". Dejando a un lado la pasión de padre por sus vástagos, está claro que si desde que eres un mocoso que apenas andas te rodeas del contexto musical de primera que siguió siempre a este icono de los años 50 del blues, no tienes muchas opciones. Carey Bell fue una referencia en el mundo del blues en años duros para el estilo y nexo de unión entre el blues más añejo y su salto al mainstream del los años 70-80. Pero lo suyo no fue un camino de rosas, hasta que pudo sacar su Blues Harp en Delmark records (disco que es homenajeado en éste por sus hijos) , sudó lo suyo tocando en las calles y siendo asalariado para las bandas de Waters y W. Dixon. Así, poco a poco, fue reconocido y junto a James Cotton conservó esa vitola de armonicista de la vieja escuela. Pero su manera de tocar la armónica trajo bastantes cambios tanto por los efectos innovadores en su amplificación como licks caracterísiticos que en este disco se encargan de imitar su hijo Steve Bell también a la armónica (Lurrie a la guitarra, James en la batería y Tyson al bajo) y los ilustres invitados Charley Musselwhite y Billy Branch. En este homenaje brillan con fuerza los Bell, especialmente el consagrado Lurrie, del que ya damos justa información en cada joya que saca en estos últimos años. El tributo está grabado en Delmark Records, cuarenta años después del debut, además con la incursión guitarrística de otro heredero de aquel disco, Eddie Taylor Jr. Este disco tiene una energía increíble, la fuerza y el poderío de los hermanos en cada tema te deja sin aliento. Para mí, sin duda, la banda más poderosa que existe en materia de blues de la actualidad. Este año, la lista de los mejores discos de blues va a estar encabezada por este y , a continuación, a bastante distancia, el resto, que no es malo en lo que llevamos de año.
jueves, 22 de marzo de 2018
DISCO DE LA SEMANA: NOVEDADES VARIAS
Chuck Beattie: Natural Man. Desde luego que buena hornada de bluesmen la que nos da Carolina del Norte de un tiempo aquí. Este cantante y guitarrista atesora un nivel muy alto en un disco donde sobresale una voz poderosa y una guitarra capaz de dominar estilos clásicos anclados en el blues de Chicago estilo west side, caso del tema "Roll Call" o marcarse funky blues más bailón como "Never Get Rich". Especialmente me quedo con la guitarra en ese baladón repetitivo "I'm Guilty" (soy culpable, culpable de quererte a ti). Es un disco asequible y con un poder de adicción notable. Quizás uno de los descubrimiento más sorprendente en lo que llevamos de año.
Jimmy Markhan: Get Ya Head Ready. Una vez escuché decir que los cincuenta es la mejor edad para el blues. No tengo claro la edad de este bluesman que por las fotos debe andar por ahí pero el disco que nos presenta es de un nivel propio de alguien que domina con sobresaliente soltura la música negra americana en todo su amplia espectro. El blues cansino y arrastrado a lo Jimmy Reed como "Cold Hands, Cold Heart" , zydeco en el tema "Please Justine", parte de New Orleans contenido en el contagios "Desiree", blues explosivo con emulación de Howlin Wolf en "Judgement Day" y un tema que la banda de Myddy Waters firmaría gustosa, "Wrong Side Of The Bed", divertido y picante como al viejo Mckinley Morganfield le gustaba. No nos extraña su admirable álbum de fotos con gente como JJ Cale, Bobby Keys y otros ilustres.
Mud Morganfiled: They Call Me Mud. No necesita presentación este apellido, vástago del gran rey del blues de la ciudad del viento, Muddy Waters. Y aunque en el título homenajea al viejo, su contenido es alejado de los cánones blueseros de la vieja escuela. Aquí hay una carga más que notable de soul, funk y west side de los más cachondo. Pasa del blues crudo y recio (por otra parte magnífico) de sus anteriores disco a un grado mayor de sofisticación que le da una arista más a su carrera y le confirma como algo más que "el hijo de". No sé que pensaría papá si escuchara ese silbeante "24 Hours" más propios de devaneos a lo Buddy Guy más fino o ese blues plagados de vientos con clara herencia de otro sobresaliente como BB King. Su voz suena menos rasgada y se contiene en favor de un sonido cool y elegante.
Billy Walton: Soul Of A Man. Blues rock, sí pero de New Jersey, por donde cae más o menos Asbury Park. ¡Qué gran disco! Estamos hablando de un tipo que se consagra codo a codo con gente como Southside Johnny o Little Steven. Luego hacemos trampa al meterlo en esta lista, sí pero no, porque "I Don`t Know", "It Ain't True" y "Minglewood" no existirían sin el legado de Mississippi. La guitarra de Walton es estratosférica y los arreglos de vientos (un distintivo de las bandas de esos lares) son una pasada. La versión que se marcan del "Green River" una locura. Más que recomendable obligatoria.
Quique Gómez & His Vipers: Dealin' With The Blues. Disco de 2017 de una de las dos bandas más grandes que tenemos en nuestro país de blues. Aunque podría ser más bien un disco de su banda habitual Los Gatos Bizcos aquí arrasa con una buena propuesta de versiones que repasan desde Willie Dixon a Marvin Gaye. A mayor gloria de la harmónica de Quique Gómez que brilla especialmente y de la guitarra de Pablo Sanpa y Curro Serrano. Una banda que funciona en directo tanto como en sus discos y que dejan muy alto el pabellón más que notable de una hornada de bluesmen jóvenes que darán que hablar y que deberían estar arrasando en los festivales de todo el mundo. Tiempo al tiempo.
James Harman: Fineprint. Debilidad absoluta, no puedo ser objetivo. Adoro a James Harman, si alguna vez ves un disco de este tipo no lo dudes ¡todos son buenos! Sus primeros discos son obras de artes, tiene maravillas en su madurez que merecen ser enmarcados como aquel "Two Sides To Every History" y nada que decir de sus últimas obras que están a un nivel muy alto comparado con lo que se produce hoy en día, "Bonetime" del 2015 es un disco increíble. Esto no iba ser menos, de Este a Oeste maneja todos los estilos con soltura, harmonicista con tintes clásicos y sin estridencia, genial vocalista y fenomenal compositor. Verlo en directo ha sido de las mejores experiencias, con un concierto de apenas 45 minutos dejó al respetable alucinado. Un grande sin peros posibles.
James Harman: Fineprint. Debilidad absoluta, no puedo ser objetivo. Adoro a James Harman, si alguna vez ves un disco de este tipo no lo dudes ¡todos son buenos! Sus primeros discos son obras de artes, tiene maravillas en su madurez que merecen ser enmarcados como aquel "Two Sides To Every History" y nada que decir de sus últimas obras que están a un nivel muy alto comparado con lo que se produce hoy en día, "Bonetime" del 2015 es un disco increíble. Esto no iba ser menos, de Este a Oeste maneja todos los estilos con soltura, harmonicista con tintes clásicos y sin estridencia, genial vocalista y fenomenal compositor. Verlo en directo ha sido de las mejores experiencias, con un concierto de apenas 45 minutos dejó al respetable alucinado. Un grande sin peros posibles.
viernes, 9 de marzo de 2018
DISCO DE LA SEMANA:The Nick Moss Band featuring Dennis Gruenling The High Cost Of Low Living (2018)
Me faltan elogios para
este disco nacido para tener éxito. Los motivos son claros: Nick Moss, el
guitarrista de Chicago que ostenta el mérito de una carrera que desde el inicio
ha mostrado una calidad apabullante, desde aquel lejano ya “First Offense” de
finales de los 90 hasta su último “From The Root To The Fruit”, un ejercicio de
exhibicionismo donde da muestra sobrada de su dominio de todos los palos nacidos
en el Mississippi y más allá; Dennis Gruenling, que por aquel mismo año empieza
una carrera tanto de colaboraciones como de trabajos en solitario abarcando un
amplio rango de estilos con su armónica diatónica y cromática que lo encumbran
dentro de los mejores armonicistas contemporáneos, no dejaros llevar por su
peculiar look a lo gótico, escucha su disco “I Just Keep Lovin' Him: A Tribute
to Little Walter” y no darás crédito. El último motivo es de peso, grabar para
Alligator no es cosa cualquiera; el sello que en los 70, contra viento y marea,
impulsó el blues en horas bajas y grabó discos históricos como aquel inicial de
'Hound Dog Taylor & The HouseRockers' que la propia Delmark records
rechazó. El buen momento cada uno de los músicos se capta desde el inicio,
saben que tienen en sus manos un disco que el tiempo lo va a convertir en
clásico sin duda. La intensidad con la que arranca el disco con “Crazy Mixed Up
Baby” no pierde un ápice hasta el final y no hay estilo que se resista, de
costa a costa es un dominio absoluto. Ambos músicos llevan la batuta con
seguridad y sin pisarse, alternando monumentales solos y desgranando temas
originales que deben caer como una bomba en ese tour que prometen hacer y que
va a reventar los festivales de todo el mundo esta temporada. Ahí quedan temas
propios del sonido de la costa oeste como “Get Right Before You Left”; blues
pantanoso como “No Sense”; homenajes al genial Elmore James como el que da
título disco “The High Cost Of Living”, un título genial al que se une una
portada espléndida con los dos músicos en acción que no engaña para nada con lo
que te vas a encontrar dentro.

Me faltan elogios para
este disco nacido para tener éxito. Los motivos son claros: Nick Moss, el
guitarrista de Chicago que ostenta el mérito de una carrera que desde el inicio
ha mostrado una calidad apabullante, desde aquel lejano ya “First Offense” de
finales de los 90 hasta su último “From The Root To The Fruit”, un ejercicio de
exhibicionismo donde da muestra sobrada de su dominio de todos los palos nacidos
en el Mississippi y más allá; Dennis Gruenling, que por aquel mismo año empieza
una carrera tanto de colaboraciones como de trabajos en solitario abarcando un
amplio rango de estilos con su armónica diatónica y cromática que lo encumbran
dentro de los mejores armonicistas contemporáneos, no dejaros llevar por su
peculiar look a lo gótico, escucha su disco “I Just Keep Lovin' Him: A Tribute
to Little Walter” y no darás crédito. El último motivo es de peso, grabar para
Alligator no es cosa cualquiera; el sello que en los 70, contra viento y marea,
impulsó el blues en horas bajas y grabó discos históricos como aquel inicial de
'Hound Dog Taylor & The HouseRockers' que la propia Delmark records
rechazó. El buen momento cada uno de los músicos se capta desde el inicio,
saben que tienen en sus manos un disco que el tiempo lo va a convertir en
clásico sin duda. La intensidad con la que arranca el disco con “Crazy Mixed Up
Baby” no pierde un ápice hasta el final y no hay estilo que se resista, de
costa a costa es un dominio absoluto. Ambos músicos llevan la batuta con
seguridad y sin pisarse, alternando monumentales solos y desgranando temas
originales que deben caer como una bomba en ese tour que prometen hacer y que
va a reventar los festivales de todo el mundo esta temporada. Ahí quedan temas
propios del sonido de la costa oeste como “Get Right Before You Left”; blues
pantanoso como “No Sense”; homenajes al genial Elmore James como el que da
título disco “The High Cost Of Living”, un título genial al que se une una
portada espléndida con los dos músicos en acción que no engaña para nada con lo
que te vas a encontrar dentro.
sábado, 17 de febrero de 2018
DISCO DE LA SEMANA: JOHNNY TUCKER, SEVEN DAY BLUES (2018)
He tenido más de un mes pendiente la escucha de este disco y,
el azar, en ocasiones juega a nuestro favor, ya que active el play por error
pensando que se trataba de otro artista. En el visor del reproductor sale el
nombre de un tipo desconocido para mí, Johnny Tucker y para mi sorpresa la
fecha de producción que le acompaña es del 2018, el efecto es instantáneo. Le
emoción que transmite el disco desde su inicio, ese sonido directo, tal que
estuvieses en un garito de Maxwell Street, la estremecedora voz de Tucker, el
eco de la sala donde se escucha claramente que están metidos todos los músicos grabando
al estilo de los clásicos del estilo, conecta de inmediato con mi subconsciente
repleto de los sonidos de discos que cambiaron para siempre mi vida como los
“Real Folk Blues” que sacó en los sesenta Chess Records de gente como Waters o
Sonny Boy Williamson. Y a mi cabeza viene una idea: estoy delante de un clásico
contemporáneo del blues. De un disco que va a durar, que pervivirá a lo largo
del tiempo y será referencia del blues de este siglo que ha dado pocas obras
maestras de momento. Los discos nacen
del talento de un grupo de gente y, a pesar de que no conozco el catálogo del
sello que lo edita, HighJohn Records, no va a pasar tiempo desde que haga un
barrido por el mismo, es indudable que contar con un elenco de músicos, de lo
mejor del momento, no hacen otra cosa que engrandecerlo. Aquí están muy
presentes los chicos de la banda, digo “muy” porque no es solo una simple
colaboración de “stars”, la emoción no se compra. Aquí está el guitarrista Big
John Atkinson, el que repite más a lo largo del disco; el bajista Scott Smartt,
que alterna con la guitarra; en armónicas Troy Sandow –también al bajo- y omnipresente
Bob Corritore soplando harmónicas; Robert Welch, que entra en el órgano y una
colaboración del mismísimo Kid Ramos en mitad del disco; vemos como los mismos
músicos se van alternando en los instrumentos, como si fuera un día de buen
rollo en el local de ensayo. Esas entradas de instrumentos marcadas por los
gritos de Tucker o los jadeos del propio cantante le dan más credibilidad al
disco, llega a poner pelos de puntas, a mi memoria discos grabados en el mismo
estilo como Hoodoo Man Blues de Junior Wells & Buddy Guy o el tremendo
Woodstock Album de Muddy Waters. Te doy otro dato: todos los temas son
originales y compuesto por Johnny Tucker. El salto inicial es de traca, Talkin About You Baby, rememorando la
fiereza del mismísmo Howlin Wolf y con esos licks de guitarra tan
característicos de su escudero Hubert Sumlin. La voz de Tucker es poderosa, y
aunque la referencia sea el anteriormente nombrado Howlin’ Wolf, este huye de
cualquier histrionismo o tic exagerado, dejando una clara impronta personal. El
siguiente tema es Tired Of Doing
Nothing, que ataca con una harmónica con un sonido saturado al límite, “cansado
de no hacer nada, de no hacer nada por mí”, bestial shufle con mensaje ante la
depresión y la apatía. Why do you let me
down so hard es una amarga plegaria de desesperación por salvar un amor
imposible, regado por la harmónica del gran Bob Corritore. Love and Apreciation es un giro a terrenos más soul, vía Sam Cooke,
donde da la talla de sobra y puede que esté entre las favoritas del disco.
Aunque para favorita total está Seven
Day, la que le da el título, un tema funky ejecutado en clave de
improvisación con solos más amplios de la banda base, repetirá con este estilo
funky en I Wana Do It y con los
mismos resultados. La Gibson de Atkinson da paso a la Fender del exThunderbird
Kid Ramos en “Come On Home With Me”
en un claro ejemplo de sonido del West Side de la ciudad del viento y, como no
da opción al aburrimiento, en el siguiente tema, Tell You All, coge el protagonismo
el órgano de Bob Welch. Cuidaíto que solo estamos en la mitad del disco y ya me
falta el aliento. Qué bien están los harmonicistas del disco, pausados y sin
notas que sobren, esta Something To Tell
You es un regalo para cualquier aficionado al instrumento. Arrasa con los medios tiempos Gonna
Give You One More Chance y One Of This Days. A vueltas con el “lobo
ahuyador” en I Can’t Wait y Listen Everybody, otras dos muestras
geniales lo que pasó en los estudios Chess fue cosa seria. No se puede acabar
sin un tema al mismo nivel, en You Can
Leave My House con Atkinson al bajo y Scott Martt a la guitarra demuestra
que si grabas un disco pasándolo bien todo lo demás va rodado ¿Cuánto tiempo
hace que un tema de casi 6 minutos te deje con ganas de más? No ha parado de
sonar desde que lo puse, este disco está dentro de lo imprescindible del año y
entra en la discoteca de favorito forever.
viernes, 26 de enero de 2018
DISCO DE LA SEMANA.Strange Angels: In Flight with Elmore James
Uno de los sonidos más excitantes de la música popular es la que resultó de la guitarra y de la garganta de Elmore James, nacido hace 100 años en Richland, Mississippi. La guitarra sobreamplificada, la voz de falsete, el walking-bass, la rabia con la iniciaba sus temas con ese riff de entrada tan característico, nos habla de un concepto que se repetiría al extremos en el rock hasta la actualidad. Hablar de James como un pionero es quedarse corto; es un referente en la base de aprendizaje de cualquier guitarrista y cuando escuchas el inicio del "Dust My Broom", es esa misma sensación que cuando escuchas temas que llevamos incrustado en nuestro inconsciente que enciende todas los resortes emocionales posibles de nuestra historia asociado al rock and roll. A cien años de su nacimiento estamos ante un homenaje con la suficiente enjundia como para considerarlo uno de los mejores acercamiento actualizados a su música que he escuchado. Elmore James a penas salió de Luisiana, nunca puso un pie en Europa donde era venerado. Su frágil salud y su temprano fallecimiento no le permitió darse esos baños de gloria que otros contemporáneos del blues sí pudieron disfrutar en los sesenta con la explosión del beat-blues británico. Me enloquece ese Elmore James que el productor Boby Robinson sacó casi del olvido a finales de los cincuenta, con grabaciones de temas legendarios como "It's Hurt Me Too", "Sky Crying" o "Every Day I Have The Blues". Recoger cien años después su herencia en un disco de producción exquisita, músicos de lujo, voces jóvenes y guitarras superdotadas reviven aún más las ganas de escuchar mi caja triple con la obra completa del maestro editado por Charly Records que guardo como oro en paño y con una versión alternativa del "Hand In Hand" que me vuela la cabeza.
Tracks:
Can't Stop Loving You - Elayna Boynton
Person To Person - Bettye LaVette w/ G.E Smith
Shake Your Money Maker - Rodney Crowell
Done Somebody Wrong - Tom Jones
Mean Mistreatin' Mama - Warren Haynes w/Billy Gibbons & Mickey Raphael
Dust My Broom - Deborah Bonham
It Hurts Me Too - Jamey Johnson w/ Warren Haynes
Strange Angels - Shelby Lynne & Allison Moorer
Look On Yonder Wall - Keb Mo'
My Bleeding Heart - Mollie Marriott
Hawaiian Boogie - Chuck E. Weiss
Dark And Dreary - Addi McDaniel
miércoles, 10 de enero de 2018
DISCO DE LA SEMANA. VÍCTOR PUERTAS & THE MELLOW TONES: TAKE ME WITH YOU
Debilidad absoluta por estos
magníficos músicos, todo el talento, la genialidad y la autenticidad por partes
iguales. Verlos en directo es toda una experiencia para los que nos hubiese
gustado disfrutar aquellas viejas bandas de blues y rhythm blues de los 40-50
que se dejaban caer por Chicago o Memphis, tal es el nivel de estos tipos. A la
cabeza uno de los mejores músicos que he visto en mi vida, el gran Víctor
Puertas. En su segundo disco vuelven a encandilarme como ya lo hicieron en el
imprescindible debut del 2015. Repite banda, que junto al nombrado V. Puertas
son Oscar Rabadán y Johnny 'Big Stone' en guitarras, al contrabajo Oriol
Fontanals y Reginald Vilardell en la batería. En esto del blues reconozco que
no soporto los discos con sonido superproducido, limpio y donde se nota en
demasía los cachivaches del estudio, la música se aleja de la emoción. Siempre
ha dicho que de donde mejor puedes disfrutar de la esencia de un grupo es en el
local de ensayo, y ahí es donde V.P. & The Mellow Tones han grabado estas
canciones, con apenas un par de micros y con la convicción de que la tecnología
pasa a un plano secundario cuando ha talento y corazón de sobra en lo que haces.
Vuelven a apostar por la recuperación de un variado set de versiones de clásicos
a los que añaden algunos temas propios. La recuperación de temas en el blues es
de obligado, ahí muestra la banda su nivel, y ¡qué nivel señores! No sé si
quedarme con el original o la copia en algunos casos. Pongamos la versión que
hacen del tema de Slim Harpo –favorito
absoluto por mi parte- “ Got Love If You Want It” con la inclusión acertada de
una guitarra slide. Otro acierto es uno de los temas más atípicos y creativos
dentro del repertorio de blues de armónica, el “Cha Cha Cha” de Junior Wells, la
banda se luce de manera admirable tanto por el trabajo a la armónica de Victor
Puertas con un tono increíble como con el trabajo espectacular de la sección
rítmica de la banda. De Davis Bartholomew, “How You Got To Killed Before”, que
se adapta a ese tempo que magistralmente domina la banda, más propio de las big
band de finales de los 40 principio de los 50. El abordaje de un clásico del
jazz como “Whiskey Drinking Woman” no amedrenta a la banda, haciendo su
particular versión esta vez tocando la armónica cromática Victor. De los Five
Royales han elgido su “I Got Ton Know” otro temazo favorito del que suscribe,
banda de rythm blues vocal imponente. Sumados los temas “Cry For Me” de E.
James, “Oh Baby” Little Walter con el magnífico “Mr. Porter” de George Smith
dan más de una razón para pensar que estamos ante algo excepcional y casi
histórico en nuestro país, los temas son tan buenos, tan buenos –que dios me
perdone- que casi superan a los originales. Lo mismo te digo del “Good Advice”
de JB Lenoir, donde la excepcional voz de Victor y su harmónica nos mandan al
séptimo cielo. Final con cosecha propia, guinda de oro con temas propios, “Suitcase
Brothers” y “Ghost Track” que es una magnífica revisión del arranque inicial de
“Take Me With You”. Ahora a soñar con
volver a verlos en directo muy pronto.
Escúchalo en su bandcamp.
martes, 14 de noviembre de 2017
NOVEDADES BLUES 2017
Cúmulo de novedades desde la pasada entrada. Para todos los gustos; brillan los homenajes y la vieja escuela. Veamos pues:

Kim Wilson: Blues And Booggie. Un clásico de nuestro tiempo. Fuera del supergrupo The Thunderbirds su tema es el revival más arraigado, sin concensiones. Su armónica es un icono indiscutible, el mejor tono de todos los tiempos y dotado de una voz blanca blanquísima pero definitiva, sin fisuras, como si de un crooner se tratara. No esperes nada nuevo que lo de siempre, versiones de clasicos, pelos de puntas y metales de infarto. Grabado en vivo y en mono, promete un vol.2. Todos los que él quiera por favor.
Kyle Yardley: Juke Joint Boogie. Se cuela una banda que no conocía, capitaneado por un soplador excelente que ha sabido dar personalidad a una de esas bandas que no necesita mucho más para que ten enganche el disco. Me encanta el sonido sucio de la harmónica y la guitarra que ocupan protagoniso al 50%. Bueno, grabado en St Louis como el que no quiere la cosa. Disco de blues de Chicago del momento.
R.L. Boyce: Roll & Tumble. Disco de blues del año, o quizás uno de ellos. Gracias mil a Luther. Un rescate imprescindible de un bluesmen desconocido para mí hasta ahora. Heredero de RL Burnside y compañero de faena. Dirije Luther Dickinson que aporta con su guitarra otra cátedra insuperable. Intenso, directo, con una sencillez que solo consiguen los que se han criado a orillas del Mississippi metidos en las mejores Jukes Joint del planeta.

Mitch Woods: Friends Along The Way. Un disco que enamora desde el principio, puede que tenga que ver la colaboración de un Van Morrison en gracia, al que últimamente todo le sale. Pero esas finas líneas de piano acreditan el nivel de este tipo, clásico a más no poder y dueño de la herencia de grandes como Louis Jordan. Impagable el tema que canta a la limón Morrison y Taj Mahal.
Q & The Moonstones: This & That. No te dejes convencer por los créditos de este disco. Que el productor sea la leyenda Mike Vernon (¡como es posible que más de la mitad de los discos de blues más importantes producidos en los 60 y 70 lleven su nombre! No te dejes llevar por el elenco de colaboradores nacionales (Charly Riverboy, Julian Maeso...) o de colaboradores internacionales (Rick Estrin, Jason Funderburgh, Jeremy Spencer...) No, déjate llevar por su calidad indiscutible, el mejor disco realizado por un grupo nacional de blues y rythm blues en años. Con la guitarra de Quique Bonal y la voz de Viky Luna como estandarte tenemos su obra definitiva que lo complementan con uno de los mejores directos del momento en nuestro país.

The Quireboys: White Trash Blues. Tras el Black & Blue de los Stones esperaba una buena apuesta por el blues de aquellos grupos que le deben más que la vida a este estilo. Los Quireboys van a lo fácil y se marcan un repertorio de aupa, con un poco de más mala leche que sus hermanos mayores y con un guiño evidente a su grupo de referencia capital, Tha Faces. Ahí queda un disco más que notable donde además se han permitido meter temas clásicos negros más cercanos al soul como "Walking the Dog" o al rock and roll como "Little Queenie" del insuperable Berry.

James Armstrong: Blues Been Good To Me. En mi memoria uno de los mejores conciertos del año. James Armstrong es la herencia de esos guitarristas que son capaces de crear un puente entre todas las músicas negras. La elegancia del soul-blues de Robert Cry, el funk-blues de Alber King y la furia de guitara tejanas como la de Johnny Copeland. Este disco lo confirma como esa estrella que quiere, por derecho, dar el salto de la fila A a la B con todo merecimiento. Destaca el magnífico cover de Robert Palmer, Addicted to Love y al revisión de un tema propio, Slepping With a Stranger.
VV.AA. Howlin' At Greaseland. Uno de los discos del año es esta maravilla en forma de tributo. Siempre hay una excusa para volver a escuchar al gran Howlin' Wolf. Posiblemente uno de los mejores bluesmen de la historia y sobre el que no pasa el tiempo: canciones intemporales que forman un repertorio de ensueño. Contar para este disco con un elenco de bluesmen estupendos, clásicos y contemporáneos es una suerte. Pero no te olvides, nada mejor que un disco del viejo lobo, la furia, el blues del Mississippi electrificado, la armónica desatado y el aullido hasta el infinito, así eral el lobo.
Kim Wilson: Blues And Booggie. Un clásico de nuestro tiempo. Fuera del supergrupo The Thunderbirds su tema es el revival más arraigado, sin concensiones. Su armónica es un icono indiscutible, el mejor tono de todos los tiempos y dotado de una voz blanca blanquísima pero definitiva, sin fisuras, como si de un crooner se tratara. No esperes nada nuevo que lo de siempre, versiones de clasicos, pelos de puntas y metales de infarto. Grabado en vivo y en mono, promete un vol.2. Todos los que él quiera por favor.
Kyle Yardley: Juke Joint Boogie. Se cuela una banda que no conocía, capitaneado por un soplador excelente que ha sabido dar personalidad a una de esas bandas que no necesita mucho más para que ten enganche el disco. Me encanta el sonido sucio de la harmónica y la guitarra que ocupan protagoniso al 50%. Bueno, grabado en St Louis como el que no quiere la cosa. Disco de blues de Chicago del momento.R.L. Boyce: Roll & Tumble. Disco de blues del año, o quizás uno de ellos. Gracias mil a Luther. Un rescate imprescindible de un bluesmen desconocido para mí hasta ahora. Heredero de RL Burnside y compañero de faena. Dirije Luther Dickinson que aporta con su guitarra otra cátedra insuperable. Intenso, directo, con una sencillez que solo consiguen los que se han criado a orillas del Mississippi metidos en las mejores Jukes Joint del planeta.

Mitch Woods: Friends Along The Way. Un disco que enamora desde el principio, puede que tenga que ver la colaboración de un Van Morrison en gracia, al que últimamente todo le sale. Pero esas finas líneas de piano acreditan el nivel de este tipo, clásico a más no poder y dueño de la herencia de grandes como Louis Jordan. Impagable el tema que canta a la limón Morrison y Taj Mahal.
Q & The Moonstones: This & That. No te dejes convencer por los créditos de este disco. Que el productor sea la leyenda Mike Vernon (¡como es posible que más de la mitad de los discos de blues más importantes producidos en los 60 y 70 lleven su nombre! No te dejes llevar por el elenco de colaboradores nacionales (Charly Riverboy, Julian Maeso...) o de colaboradores internacionales (Rick Estrin, Jason Funderburgh, Jeremy Spencer...) No, déjate llevar por su calidad indiscutible, el mejor disco realizado por un grupo nacional de blues y rythm blues en años. Con la guitarra de Quique Bonal y la voz de Viky Luna como estandarte tenemos su obra definitiva que lo complementan con uno de los mejores directos del momento en nuestro país.

The Quireboys: White Trash Blues. Tras el Black & Blue de los Stones esperaba una buena apuesta por el blues de aquellos grupos que le deben más que la vida a este estilo. Los Quireboys van a lo fácil y se marcan un repertorio de aupa, con un poco de más mala leche que sus hermanos mayores y con un guiño evidente a su grupo de referencia capital, Tha Faces. Ahí queda un disco más que notable donde además se han permitido meter temas clásicos negros más cercanos al soul como "Walking the Dog" o al rock and roll como "Little Queenie" del insuperable Berry.
sábado, 8 de julio de 2017
DISCOS VERANO 2017
Siendo fiel a la verdad no es una lista de lo mejor del 2017, aunque alguno de ellos son fieles candidatos. Se trata de varios discos novedosos que pueden rellenar perfectamente estos días cálidos si te apetece escuchar novedades del género con un nivel estupendo. Ahí va una breve propuesta de las novedades más interesantes (que por cierto me ha costado ya que no está el panorama para echar cohetes):
CASH BOX KINGS: Royal Mint.
La propuesta del dúo principal de este grupazo, Joe Nosek y Oscar Wilson, se resume con la expresión de jukebox blues auténtico; un compilación de versiones y temas propios con predominio del sonido Chicago a cargo de músicos talentosos y muy bien producidos por en propio Nosek. Un disco sin desperdicio, de la vieja escuela y en el que brillan, además de los antes nombrados, la increíble guitarra de Billy Flyn.
EGIDIO JUKE INGALA & THE JACKNIVES: Switcharoo.
Increíble banda de origen italiana, y en todo esto tiene que ver el gran Little Victor, uno de los músicos más interesantes del siglo en lo que se refiere a rescatar el raw blues y ser capaz de introducirlo en espacios dedicados al rockabilly o garage. El sonido es vintage, frenético y lleno de emoción. No importa de donde venga porque cuando se tiene se tiene. Brutal.
JASON RICCI & THE BAD KIND: Approved By Snakes.
Es inevitable destacar discos de aquellos que se liberan de ataduras y consiguen llegar más allá de las minorias que sostienen el mundo del blues. Jason lo ha conseguido, más por su juventud que por lo afortunado de su obra. Armonicista mediático y preferido de las superjambands del momento. Una primera escucha te deja con ganas de una obra más homogénea pero sin duda no puedes quedarte indiferente ante las acrobacias armonicista de Ricci. Para los que buscan algo más que los doce compases.
NATHAN JAMES: What I Belive.
En la línea más cercana a gente como Luke Winslow King. Un guitarrias y estupendo vocalista con una obra más que interesante. Muy inspirado con el slide, como siempre, y con ganas de repasar viejos estilos de principios de siglo XX, trasladados a una banda perfectamente engrasada que asume el rag-time, mississippi sound, soul o boogie-boogie con una facilidad pasmosa. Disco que puede estar en cualquier balda de tu estantería ya que su estilo es abierto y, sobre todo, con muy buenas canciones. Redondo de verdad.
SLEEPY ROOSTERS: Chicago Roosters.
Y toca banda hsipana, sin duda. Una banda estupenda, joven y prometedora. Con un estilo nacido de la vieja escuela; Muddy & Howlin' Wolf, muy conseguido. Los músicos podrían acompañar a cualquier bluesman de tronío y salir airosos, te llevan en volandas gracias a una increíble sección rítmica y solistas (guitarra y armónica) que pueden estar entre lo mejor de nuestra geografía. La selección de temas no puede ser más acertada y su revisión, dentro de parámetros estandars, muy original. Discos nacional de los últimos meses, seguro. Un disfrute garantizado.
jueves, 4 de mayo de 2017
DISCO DE LA SEMANA: WATERMELON SLIM, GOLDEN BOY
Pocos bluesmen contemporáneos me trasmiten tanta autenticidad como Mr Bill Homans, alias Watermelon Slim. Desde que en el 2007 cayó en mis manos el imprescindible The Wheel Man no he dejado de seguir una carrera a la que pocas pegas se le puede poner, más aún después de haber disfrutado de su directo arrollador. Aquí está de nuevo, y como siempre me vuelve a sorprender. Después de adentrarse de manera notable en el sonido mas cow-blues con su anterior disco, retoma la senda del blues y se atreve con sonidos enraizados en folk irlandés, creando auténticos himnos tabernarios a los que da la solemnidad más profunda del góspel negro. Es pasmosa la habilidad con la que se adentra en el blues más raw del Mississippi, pocos músicos contemporáneos consigue que se me erice el bello a los pocos compases de esa revisión que hace You're gonna need somebody on your bond de Blind Willie Johnson. Y lo mismo para esos temas que maneja con un nivel de dramatismo acojonante como "Mean Streets" dedicado a indigentes y desahuciados. Es un blues labrado en los 70's y de ahí arrastra la desilusión, el "dream is over" y la derrota del sueño americano, eso es lo que hay en temas como "Dark Genius" o "Winners of us all".
viernes, 21 de abril de 2017
DISCO DE LA SEMANA: John Primer & Bob Corritore - Ain't Nothing You Can Do! (2017)
Un disco que se convierte en lo mejor de la semana, el mes o del año desde el momento que pinchas su tema inicial "Poor Man Blues", la compenetración de ambos músicos es total, crean ese muro de sonido crudo y potente que siempre han distinguido a las bandas de blues de Chicago más clásicos. Y es que ellos son más clásicos que incluso cualquier clásico, espera a escuchar el tema "Elevate Mama" que hace que el mismo Muddy Waters se retuerza de placer en su tumba, por cierto, tema de Sonny boy Williamson. Al nivel de esa obra maestra grabada en el 2013, "Knockin around these blues". Pocas uniones se me ocurren en el blues actual que den ese nivel, bueno sí, la de Lurrie Bell y Matthew Skoller estaría muy cerca. El caso es que las colaboraciones de Bob Corritore dan auténticas maravillas, escúchese los discos grabados con Henry Gray, John Atkinson, Tail Dragger o Dave Raley. Versiones inconmensurables de temas de Magic Slim como "Gamblin Blues", "May I Have Talk With You" de Howlin Wolf o ese trallazo que es "Hold me in your arms" de Snooky Pryor. Por la banda acompañante pasan a devolver favores los nombrados anteriormente Henry Gray y Atkinson, también otras leyendas como el pianista Barrelhouse Chuck, o ese dúo estelar que son Chris James (guitarra) y Patrick Rynn (bajo). Una gozada, se me nota, no quepo en mí de gozo.
domingo, 2 de abril de 2017
DISCO DE LA SEMANA: RHIANNON GIDDENS, FREEDOM HIGHWAY
Rhiannon Giddens es una mujer de oro, con un talento inmenso puesto al servicio de las cosas que emocionan, de la verdad, de la música hecha con el corazón. Ya dejaba patente en su colosal grupo Carolina Chocolate Drops la capacidad de recoger el valor tradicional de la música negra americana más anclada en las raíces y darle ese punto de actualización que llegó a hacerlo acreedores de los máximos galardones, incluso, de la industria musical más insensible y esclava de lo comercial. aquí tenemos su segundo disco en solitario, un disco más accesible que el anterior, más maduro y donde se reivindica como cantante que no puede dejar de mirar lo que pasa a su alrededor, de ahí que en el tema inicial dedique palabras de rabia bajo un concepto musical que puede tener más de un siglo y que posiblemente nació para lo mismo que ahora reivindica en "At The Prurchase's Option": "...puedes quitarme el cuerpo, los huesos, la sangre, pero no el alma". Y así recupera temas de Richard Fariña y Pops Staples como en su anterior disco lo hizo con gente como Odetta o Nina Simone. Su blues se inspira en lo que tiene delante de sus ojos, esa es la fuente de su tristeza.
viernes, 3 de marzo de 2017
DISCO DE LA SEMANA: CHINO SWINGSLIDE & VÍCTOR PUERTAS, GOIN' AWAY
No podía ser de otra manera cuando el talento se une por partida doble: por un lado la guitarra (resophonic) de Chino Swingslide y, por otro, la impresionante armónica de Victor Puertas. "Goin' Away" es un disco sobresaliente, con el planteamiento clásico de dúo en plan acústico que alternan temas propios con espléndidas versiones. Atacan lo mismo al blues de Chicago con un potente y acelerado "Goin' Away" (Jimmy Rogers) que a clásicos de los años treinta, como el impresionante baladón "When Did You Leave Heaven" de Richard Whiting, que el mismo Dylan ha versionado en alguna ocasión. Se hacen un "Just Your Fool" de Little Walter que dejan en bolas a la versión del último disco de los Stones. Recuperan un temazo de J.B. Lenoir, "Good Advice", de aquel disco, obra maestra absoluta, "Alabama Blues". No podía faltar temas de dos gigantes como "Lonsome" de Big Bill Broonzy y el "Gipsy Woman" de Muddy Waters, del que solo se hecha en falta el piano de Sunnyland Slim, que el mismo Victor Puertas podría haber emulado, ya que es excelente músico en este instrumento también. Beben del rythm & blues y del swing, y son capaces de emular temas que hasta el mismo Benny Goodman reventara en la radio en los años treinta, caso de "Glory Of Love". Pero es imposible dejar de hablar de los temas propios, lecciones imposible de armónica como el "Lewis meets Beley" (supongo que hace referencia, por un lado al pionero armonicista Noah Lewis y por otro al joven prodigio Brandon Bailey) o el campestre, sencillo y delicioso "The Rain Is Over" con el que termina el disco. Un dúo que ya de lo rifan por toda Europa y que espero no perdérmelos en directo a la mínima oportunidad.
https://swingslidepuertas.bandcamp.com/
https://swingslidepuertas.bandcamp.com/
viernes, 27 de enero de 2017
DISCO DE LA SEMANA: JOHN MAYALL, TALK ABOUT THAT
Hoy mismo se pone a la venta el último disco de John Mayall donde el viejo zorro del blues blanco donde sigue demostrando lo ajeno que es a cualquier mínimo movimiento de cambio dentro del panorama musical, sea cercano o no en su estilo. Siempre me ha llamado la atención esa manía suya de poner en la contraportada de los discos la nota musical que domina el tema, ya te digo, fiel a sí mismo. Es esa fidelidad la que le sigue dando un grado de credibilidad a lo que hace, con una discografía que gana puntos tras su anterior disco "Find A Way To Care" y éste de principio de año, atrás quedan los años bajos en las décadas 80-90. Producido principalmente por él y donde predominan temas propios y pocas versiones pero acertadas. En este caso ataca con las revisiones de ‘It’s Hard Going Up’ de Bettye Crutcher, artista a reivindicar del sello STAX con un disco imprescindible, "Long As You Love"; ‘Goin’ Away Baby’ de Jimmy Rogers y ‘Don’t Deny Me’ del rocker Jerry Lynn Williams. La banda suena compacta, grabadas del tirón en el estudio, con sus músicos habituales Greg Rzab al bajo, Jay Davenport a la batería y Rocky Athas a la guitarra; éste último deja la banda para relanzar su carrera en solitario como antaño hicieran el resto de guitarristas sometido a la tiranía -dicen- del veterano bluesman. Las letras, otra de sus marcas, nos muestra su lado rebelde y comprometido, atacando la injusticia social, con clara militancia ecológica y desprecio por el mundo materialista sometido a la tiranía del capital y esclavo de las tecnologías, sus años en Laurel Canyon junto a sus amigos Bob Hite y Alan Wilson dejaron efectos permanentes. De ahí que su blues no se ajusta a parámetros clásicos y repetitivos a la hora de cantarlos, el texto es largo y trascendente frente a la ligereza y falta de mensaje que pesa en el estilo en la actualidad y en la música en general. Destacable es la incorporación del guitarrista Joe Walsh en los temas "The Devil Must Be Laughing" y "Cards on the Table", soberbias composiciones del propio Mayall. Se explaya en las teclas, soberbio el tema que cierra el disco, "You Never Know", y deja que gocemos de temas con arreglos vientos a lo grande, ahí queda el soberbio "Gimme Some Of That Gumbo" homenaje al sonido New Orleans. En febrero inicia una gira en la que cruzará España de abajo a arriba, en formato de trío, ocasión más que justificada para verlo defender los temas de este soberbio disco.
domingo, 22 de enero de 2017
DISCO DE LA SEMANA: BOBBY RUSH, PORCUPINE MEAT
Anda el genial Bobby Rush tanteando la posibilidad de hacer un disco que encumbre definitivamente su carrera y compita en las primeras líneas de lo más granado de la música negra. Con este Porcupine Meat lo va a conseguir. Primero porque va a ser el disco más laureado en los blues awards de los discos publicados en el 2016 y porque el disco es de una calidad suprema, con ese estilo propio de blues-soul que es capaz de absorber lo tics más contemporáneos dentro del género más tradicional Porque eso sí, estás delante de un disco de blues por encima de todo, con gusto y respeto a los esquemas tradicionales pero con la frescura y apertura de un genio que se niega a quedarse sentado en la mecedora de sus ancestros lamentándose por haber sido dejado por su chica. El único pero son las apariciones prescindibles de colaboradores impuestos por la discográfica que seguro que babean con la posibilidad de limpiar la botas de octogenario nacido en Louisiana. El disco sigue una línea homogénea en su sonido, con el funky ganando por goleada; olvídate de ese sonido disco que invadió y quemó pistas en los 70, esto es otro cantar; esto va a la altura del corazón y con el alma suficiente de hacerte rejuvenecer y activar el sistema dopaminérgico a los límites del orgasmo sonoro. Menudos solos de armónica se marca el anciano bluesman, secundados por una sección de vientos y comandados por el Hammond B3 de David Torkanowsky. Gloria bendita.
martes, 10 de enero de 2017
DISCO DE LA SEMANA: COREY DENNISON, COREY DENNISON BAND
Cuesta asociar la portada a lo que uno está escuchando en este disco debut en Delmark records de Corey Dennison. Una voz brillante y profunda más propia de pieles más oscuras que la que pinta este tipo natural de Tennessee. Además de eso es un guitarrista experto con una versatilidad asombrosa capaz de pasar del blues más genuino al funky más cañero. No me extraña su inmediata nominación a los Blues Music Awards del año pasado dentro de la categoria de mejor álbum de artistas noveles. Alterna con una facilidad pasmosa ese blues más clásico de temas como "Tugboat Blues" en la línea que impusiera el maestro Elmore James, o de "Good Enuff" con pelotazos funkys como "The Deacon" (muy al estilo del "Balck and Blue de los Stones) o "Aw, Snap". Entra con solvencia en el blues más acelerado y con raíces country que es "She's no good" y no aburre en el increíble instrumental "Jasper's Hop" Hay que disfrutar este disco a tope, entra dentro de esos discos debuts que hacen historia y difícil de igualar, aunque, quién sabe, igual estamos ante uno de las estrellas futuras del blues y nos sigue sorprendiendo en futuras entregas.
viernes, 9 de diciembre de 2016
DISCO DE LA SEMANA: CEDELL DAVIS, EVEN THE DEVIL GETS THE BLUES
Pues éste debería ser el disco que situara al bluesman de Arkansas, Cedell Davis, en un lugar privilegiado dentro de los círculos blueseros...y más allá. Un disco hecho con el soporte de una banda de esas que te pueden encumbrar cualquier grabación: Barrett Martin (batería de Screaming Trees), Mike McCready (guitarrista de Pearl Jam), Scott
McCaughey (guitarrista de REM), Van Conner (bajista en Screaming Trees...pero no son los únicos, en los créditos aparecen músicos de su Arkansas natal como Greg y Zakk Binns, Johnny Stephens, el vocalista de Seattle Ayron Jones, la también vocalista Annie Jantzer, al saxofón Skerik, trompeta de Dave Carter, contrabajao de Evan Flory-Barnes y bajista Deandre Enrico. Me detengo en enumerar a estos músicos que han conseguido darle a este disco una dimensión especial, haciendo variaciones más que originales de temas clásicos como "Can't Be Satisfied" de Muddy Waters o "Dust My Broom" de R. Johnson. También se deja notar ese peso instrumental en los magníficos arreglos de viento de temas como "Play With Your Poodle" o en la magnífica revisión del obligado para cualquier bluesman que se precie, el tradicional "Rollin' And Tumblin". Veo innecesaria la incorporación de los vocalista adicionales que no aportan nada con voces muy normalitas; y muy grande los temas más intimos, esos que borda Cedell, que aunque ya prácticamente no canta, si los cuenta como nadie, llenos de doble sentido y sabiduría callejera como ese tema donde nos cuenta la historia de su guitarra "The Silvertone". Brutal ese "People Of The Mountain", blues sucio y desesperado donde domina con su armónica entre el caos guitarrero y si quieres un temita de blues entre los diez mejores grabados este año, ahí tienes "She's Got The Devil In Her", "ella tiene el diablo en su interior y no hay nada que hacer, más que empeorar"; porque así son las chicas malas del blues, sí señor.
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