Hoy mismo se pone a la venta el último disco de John Mayall donde el viejo zorro del blues blanco donde sigue demostrando lo ajeno que es a cualquier mínimo movimiento de cambio dentro del panorama musical, sea cercano o no en su estilo. Siempre me ha llamado la atención esa manía suya de poner en la contraportada de los discos la nota musical que domina el tema, ya te digo, fiel a sí mismo. Es esa fidelidad la que le sigue dando un grado de credibilidad a lo que hace, con una discografía que gana puntos tras su anterior disco "Find A Way To Care" y éste de principio de año, atrás quedan los años bajos en las décadas 80-90. Producido principalmente por él y donde predominan temas propios y pocas versiones pero acertadas. En este caso ataca con las revisiones de ‘It’s Hard Going Up’ de Bettye Crutcher, artista a reivindicar del sello STAX con un disco imprescindible, "Long As You Love"; ‘Goin’ Away Baby’ de Jimmy Rogers y ‘Don’t Deny Me’ del rocker Jerry Lynn Williams. La banda suena compacta, grabadas del tirón en el estudio, con sus músicos habituales Greg Rzab al bajo, Jay Davenport a la batería y Rocky Athas a la guitarra; éste último deja la banda para relanzar su carrera en solitario como antaño hicieran el resto de guitarristas sometido a la tiranía -dicen- del veterano bluesman. Las letras, otra de sus marcas, nos muestra su lado rebelde y comprometido, atacando la injusticia social, con clara militancia ecológica y desprecio por el mundo materialista sometido a la tiranía del capital y esclavo de las tecnologías, sus años en Laurel Canyon junto a sus amigos Bob Hite y Alan Wilson dejaron efectos permanentes. De ahí que su blues no se ajusta a parámetros clásicos y repetitivos a la hora de cantarlos, el texto es largo y trascendente frente a la ligereza y falta de mensaje que pesa en el estilo en la actualidad y en la música en general. Destacable es la incorporación del guitarrista Joe Walsh en los temas "The Devil Must Be Laughing" y "Cards on the Table", soberbias composiciones del propio Mayall. Se explaya en las teclas, soberbio el tema que cierra el disco, "You Never Know", y deja que gocemos de temas con arreglos vientos a lo grande, ahí queda el soberbio "Gimme Some Of That Gumbo" homenaje al sonido New Orleans. En febrero inicia una gira en la que cruzará España de abajo a arriba, en formato de trío, ocasión más que justificada para verlo defender los temas de este soberbio disco.
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viernes, 27 de enero de 2017
viernes, 18 de septiembre de 2015
DISCO DE LA SEMANA: JOHN MAYALL, FIND A WAY TO CARE (2015)
¿Qué hago yo hablando de este tipo de nuevo? ¿No he tenido bastante con esa extensa discografía de los 60 a los 70 donde llevó al blues en Europa al nivel que nunca había alcanzado en su cuna? ¿Quizás no fue suficiente idolatrar aquellos discos iniciales donde rescataba a genios como Sonny Boy o Albert King y descubría en cada esquina talentos que le superaron con creces como Clapton, Mick Taylor o Peter Green? Eso sin contar que durante mucho tiempo pensé que era el mejor instrumentista inglés a la harmonica o al piano y me peleaba constantemente defendiendo esa voz; esa voz que no sé como explicarte.¿Y en la década de los 70? Esa "Back To Roots", la inmensa "Room To Move", el inventor de los "unpluggeds". Un cero en los ochenta, a la izquierda, viviendo de la renta en los grandes festivales y, la recuperación progresiva en la última década. Sí señor, a base de editar discos con banda estable -increíble Rocky Athas a la guitarra- y productor notable, Eric Corne (Walter Trout, John Platania, Sam Morrow...), llegamos a "Find A Way To Care". Un puñado de canciones para versionar (Lightnin Hopkins, Muddy Waters, Charles Brown...) y algunos temas propios conforman, sí lo voy a decir, el mejor disco de Mayall desde los años 70.Un disco inspirado con predominio de John a las teclas -es donde mejor se está cuando tienes una edad, pregunten a Dylan- y con poca harmónica y guittarr (ya se encarga esa bestia parda que es Athas). Pero la producción tiene mucho que ver; sin exageraciones instrumentales, ni pajas mentales, música que parece grabada en un pub ingles a las 6 de la tarde cuando el público se va. Y una voz -esa voz- mejorada con el paso del tiempo que se rompe,porque este tipo, con 82 años, sigue teniendo pasión e ilusión por lo que hace. Ahí está el secreto.
lunes, 26 de mayo de 2014
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